La Pontificia Universidad Javeriana fue sede de la Mesa Técnica “Alcohol y tabaco: Lecciones y rutas para su diseño e implementación en Colombia”, organizada por el Instituto de Salud Pública y el Observatorio Fiscal de la Javeriana, la Facultad de Economía de la Universidad del Rosario y la Fundación Anáas. La jornada reunió a investigadores, asesores de gobierno, sociedad civil, sociedades científicas, organismos internacionales (OPS, OMS, Banco Mundial) y medios de comunicación. El objetivo fue analizar y proponer políticas fiscales costo-efectivas que reduzcan el consumo, aumenten el recaudo y protejan la vida.
Los impuestos saludables son una de las herramientas más eficaces para revertir la tendencia de una población que envejece sin buena salud. Lejos de ser un asunto de recaudo, se trata de una estrategia de desarrollo: al aumentar el precio relativo de productos nocivos, se reduce el consumo, se previenen muertes y se generan ahorros a largo plazo en costos sanitarios y ganancias en productividad. Blanca Llorente, directora de investigación de la Fundación Anáas, recalca que la experiencia internacional ha demostrado que estos tributos forman parte de la “caja de herramientas” con evidencia demostrada de resultados para enfrentar la carga de ENT, al mismo tiempo que fortalecen la sostenibilidad fiscal.
La experiencia con el tabaco en Colombia es contundente
La reforma tributaria de 2016 triplicó el impuesto específico por cajetilla y, en apenas dos años, el consumo de cigarrillos cayó un 34%, mientras el recaudo casi se duplicó (OMS, 2021). Los temores de la industria sobre un incremento descontrolado del contrabando tampoco se materializaron: en 2023, la incidencia de cigarrillos ilícitos fue de 16,9%, muy por debajo de las cifras infladas que suelen usarse para frenar iniciativas que buscan activar estos impuestos en pro de la salud (Fundación Anáas, PROESA, 2024).
Hoy, un nuevo aumento en los impuestos al tabaco tendría impactos aún más significativos: el país gasta cerca de 17 billones de pesos al año en atender enfermedades relacionadas con el tabaquismo, como las cardiovasculares y 10 tipos de cáncer, y de mantenerse la política fiscal, podrían evitarse las 34.800 muertes que cada año le cobra al país el consumo de tabaco junto con las 13.000 muertes prematuras y 6.000 muertes por exposición al humo de segunda mano en las próximas décadas (PNUD Colombia, 2020).
En la Mesa Técnica realizada en la Javeriana participaron expertos nacionales e internacionales, coincidiendo en que el país tiene una ventana de oportunidad. Entre los participantes estuvo Guillermo Paraje, director de Tabaconomía y académico de la Escuela de Negocios de la Universidad Adolfo Ibáñez, destacó que asunto estratégico que no se debe olvidar es la importancia de prevenir y retrasar el inicio del consumo del tabaco en los jóvenes. En este sentido, recalcó que los impuestos cumplen un rol central en esta tarea: “ayudan a modificar los patrones de consumo y reducen el riesgo de problemas de salud a lo largo de la vida”.
Paraje compartió la instancia con representantes del Banco Mundial y de la Organización Panamericana de la Salud (OPS).




















