Un nuevo informe de la OCDE proyecta un aumento del 31% en nuevos casos de enfermedades no transmisibles en los próximos 25 años y señala los impuestos al tabaco como una de las herramientas más costo-efectivas para revertir la tendencia.
El número de nuevos casos de enfermedades no transmisibles (ENT) —cáncer, enfermedades cardiovasculares, diabetes y enfermedades respiratorias crónicas— crecerá un 31% en los países de la OCDE entre 2026 y 2050, únicamente por efecto del envejecimiento poblacional. Así lo advierte el informe The Health and Economic Benefits of Tackling Non-Communicable Diseases, publicado por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) en 2026.
Más allá del impacto sanitario, el informe demuestra que las ENT generan un costo económico descomunal: si no existieran, el gasto sanitario sería un 40% menor y el PIB promedio de los países de la OCDE sería casi un 4% mayor en los próximos 25 años. Las ENT reducen la productividad laboral, aumentan el gasto en salud y limitan el crecimiento a largo plazo.
El tabaco: mortalidad prematura y pérdida de productividad
El informe identifica al tabaquismo como uno de los factores de riesgo modificables con mayor impacto sobre la mortalidad prematura, debido a su fuerte vínculo con el cáncer. Si todos los países de la OCDE redujeran las tasas de tabaquismo al nivel del cuartil superior de desempeño entre sus pares, se evitarían cada año cerca de 962.000 nuevos casos de ENT (3,1% del total) y 92.000 muertes prematuras anuales (2,1% del total). El ahorro en gasto sanitario alcanzaría los USD 48.000 millones anuales y el PIB se elevaría en un 0,2%, equivalente a la incorporación de 733.000 trabajadores de tiempo completo a la fuerza laboral.
El informe señala, además, que las medidas de prevención superan ampliamente en impacto a las de tratamiento. Reducir el tabaquismo al cuartil superior tiene un efecto sobre el PIB diez veces mayor que mejorar las tasas de supervivencia por enfermedad cardiovascular.
El uso nocivo del alcohol también tiene un impacto económico relevante por su efecto sobre la productividad y la participación laboral, pero es el tabaco el que sigue generando la mayor carga de mortalidad prematura evitable.
América Latina: la región más vulnerable y la menos preparada
De los cinco países con el mayor incremento esperado de casos de ENT en el próximo cuarto de siglo, tres son latinoamericanos. Pese a ello, ninguno de los tres ha implementado medidas suficientes para hacer frente a lo que el informe describe como un verdadero tsunami de enfermedades y costos sanitarios.
El análisis de factores de riesgo por país muestra una situación preocupante en la región. Argentina encabeza con una prevalencia de fumadores diarios del 23,1% de la población, sin variación significativa respecto a 2010. Chile registra el 16%, también sin cambio. En ambos países la inactividad física supera el 39% y la obesidad sigue creciendo. Brasil, Colombia y México muestran prevalencias de tabaquismo más bajas (9,1%, 9,8% y 8,5% respectivamente), aunque con otros factores de riesgo en ascenso y sin políticas fiscales robustas sobre el tabaco.
El informe también revela una brecha crítica en la atención primaria: solo alrededor del 45 al 58% de los fumadores diarios reciben consejería de cesación en sus consultas médicas. Entre quienes no tienen ENT diagnosticadas, el porcentaje cae aún más.
Impuestos al tabaco: la herramienta más costo-efectiva disponible
El informe de la OCDE es contundente: las intervenciones regulatorias y basadas en precios, en particular los impuestos sobre los productos de tabaco, son una de las herramientas de política más costo-efectivas disponibles para los gobiernos. La evidencia acumulada por la propia OCDE y por organismos internacionales demuestra que reducen el consumo, generan ingresos fiscales y producen retornos económicos que superan ampliamente el costo de implementación.
La OCDE publicó en 2024 un informe específico —Tobacco Taxation in Latin America and the Caribbean: A Call for Tobacco Tax Reform— que documenta el enorme potencial de esta herramienta en la región y el rezago de los países latinoamericanos frente a los estándares recomendados por el Convenio Marco de la OMS para el Control del Tabaco (CMCT), vigente desde 2003.
Los países que logran reducir el tabaquismo no solo salvan vidas: también alivian la presión sobre los presupuestos sanitarios y obtienen importantes beneficios económicos medidos en productividad laboral y crecimiento del PIB.
Prioridades por país: el tabaco no puede quedar fuera
El informe identifica las tres principales prioridades de política pública en materia de ENT para cada país analizado. Para la región latinoamericana, el tabaco aparece como prioridad explícita en Argentina (segundo lugar para fuerza laboral y PIB), Chile (tercer lugar en nuevos casos y mortalidad prematura) y Brasil (como factor transversal en varios indicadores). Más aún, el informe señala que focalizarse en los dos principales factores de riesgo de un país alcanza para capturar aproximadamente el 75% de todo el potencial de mejora posible en incidencia de ENT, gasto sanitario y PIB.
El tabaco está dentro de ese núcleo prioritario en buena parte de América Latina, y sin embargo las políticas impositivas sobre el tabaco siguen siendo débiles, incompletas y frecuentemente no indexadas a la inflación.
Referencias:
OCDE (2026), The Health and Economic Benefits of Tackling Non-Communicable Diseases, OECD Health Policy Studies, OECD Publishing, París. https://doi.org/10.1787/e20cbbc3-en
OCDE (2024), Tobacco Taxation in Latin America and the Caribbean: A Call for Tobacco Tax Reform, OECD Publishing, París. https://doi.org/10.1787/080cd662-en




















