El cáncer continúa siendo uno de los mayores desafíos de salud pública a nivel global, y el consumo de tabaco se mantiene como el principal factor de riesgo prevenible asociado a esta enfermedad. De acuerdo con el estudio The global, regional, and national burden of cancer, 1990–2023, with forecasts to 2050, publicado en The Lancet, el impacto del cáncer no solo es enorme en la actualidad, sino que seguirá aumentando en las próximas décadas si no se refuerzan las estrategias de prevención, especialmente las dirigidas al control del tabaco.
Una carga global en aumento
En 2023, a nivel mundial, se registraron 18,5 millones de nuevos casos de cáncer y 10,4 millones de muertes, lo que convirtió al cáncer en la segunda causa de muerte global, solo superada por las enfermedades cardiovasculares. En conjunto, la enfermedad generó 271 millones de años de vida ajustados por discapacidad (DALYs), reflejando no solo las muertes, sino también los años vividos con enfermedad y discapacidad.
Un dato especialmente preocupante es que más del 40% de las muertes por cáncer son atribuibles a factores de riesgo prevenibles, entre los cuales el tabaco ocupa un lugar central.
El tabaco: el factor de riesgo más importante
El consumo de tabaco está directamente relacionado con múltiples tipos de cáncer, entre ellos:
- Cáncer de pulmón
- Cáncer de cavidad oral y faringe
- Cáncer de laringe
- Cáncer de esófago
- Cáncer de páncreas
- Cáncer de vejiga
El estudio estima que en 2023 se produjeron 4,33 millones de muertes por cáncer atribuibles a factores de riesgo, y el tabaco explica una proporción sustancial de estas defunciones. Además, las muertes por cáncer atribuibles a riesgos como el tabaquismo aumentaron más del 70% desde 1990, en paralelo al crecimiento global de la carga oncológica.
Desigualdad: donde el tabaco mata más
Aunque el tabaquismo es un problema global, su impacto es desproporcionadamente mayor en países de ingresos bajos y medios, donde se concentran:
- Mayores tasas de consumo en poblaciones vulnerables
- Menor acceso a programas de cesación tabáquica
- Diagnósticos más tardíos y tratamientos menos oportunos
En 2023, casi dos tercios de las muertes por cáncer ocurrieron en países de ingresos bajos y medios, una realidad que podría agravarse en el futuro si no se fortalecen las políticas de control del tabaco.
Mirando hacia 2050: una advertencia clara
Las proyecciones del estudio indican que para 2050 podría haber 30,5 millones de nuevos casos de cáncer y 18,6 millones de muertes anuales. Aunque se espera un ligero descenso en las tasas de mortalidad ajustadas por edad, el crecimiento poblacional y el envejecimiento harán que el número absoluto de casos siga aumentando.
Sin una reducción drástica del consumo de tabaco, especialmente entre jóvenes, estas cifras podrían ser aún mayores.
¿Se cumplirán los objetivos globales?
El análisis también evaluó el avance hacia la meta 3.4 de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, que busca reducir en un tercio la mortalidad prematura por enfermedades no transmisibles para 2030. En el caso del cáncer, la reducción proyectada es de apenas 6,5%, muy lejos del objetivo, lo que subraya la necesidad urgente de actuar sobre factores de riesgo como el tabaquismo.
Conclusión: prevenir el cáncer empieza por dejar el tabaco
El mensaje es claro: una proporción significativa del cáncer podría evitarse mediante políticas efectivas de control del tabaco, que incluyan:
- Impuestos elevados a productos de tabaco
- Ambientes 100% libres de humo
- Advertencias sanitarias claras
- Acceso universal a programas para dejar de fumar
Reducir el consumo de tabaco no solo salvaría millones de vidas, sino que también aliviaría la enorme carga que el cáncer impone a los sistemas de salud, especialmente en los países con menos recursos. Frente al crecimiento proyectado del cáncer a nivel mundial, el control del tabaco sigue siendo una de las intervenciones más costo-efectivas y urgentes.




















