“Política fiscal e impuestos al tabaco en Colombia: precio, consumo y legalidad” es el nombre de la actividad realizada el 23 de enero en la que se discutió, con base en evidencia, cómo los gravámenes al tabaco afectan las decisiones de consumo, el mercado ilícito y las finanzas públicas.
La instancia fue coordinada por Tabaconomía de la Universidad Adolfo Ibáñez (Chile) y la Facultad de Economía de la Universidad del Rosario, con el soporte de Fundación Anáas.
Tras la actividad, sus organizadores destacaron la relevancia del debate abordado. Paul Rodríguez, de la Universidad del Rosario, subrayó la complejidad del tema y el contexto en el que se desarrolla la discusión pública ante el decreto que declara la emergencia económica y modifica los impuestos saludables.
“En este evento estamos abordando un tema complejo, donde convergen la salud pública, la política económica y la política industrial. Se ha instalado la idea de que los aumentos de impuestos van a disparar el contrabando o afectar las finanzas públicas, pero lo que estamos mostrando es que los precios actuales se están alineando con las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud. La evidencia indica que estos ajustes no destruirán las finanzas públicas ni inundarán el mercado de productos ilícitos”.
En la misma línea, Blanca Llorente, de Fundación Anáas, valoró la evidencia presentada durante la jornada: “Hoy hemos comprobado una vez más que los impuestos al cigarrillo, a los cigarrillos electrónicos y a las bebidas alcohólicas no solo son viables en los niveles de aumento que se han discutido en las últimas semanas en Colombia, sino que son urgentes y necesarios. Son una medida de salud pública que además genera recaudo. Contamos con evidencia académica reciente que muestra cómo responden los consumidores y por qué entender la lógica del mercado ilícito es clave para el diseño e implementación de estos tributos”.
Durante la jornada se llevaron a cabo los siguientes espacios académicos: una presentación de contexto, a cargo de Paul Rodríguez, de la Universidad del Rosario; la ponencia “Rol del comercio ilícito en la disposición a pagar por cigarrillos en Colombia”, también presentada por Paul Rodríguez; la exposición “Valoración por el consumo de cigarrillos electrónicos vs. convencionales en Colombia”, a cargo de Ignacio Finot, de Tabaconomía de la Universidad Adolfo Ibáñez; la presentación “Alcohol y carga de enfermedad: evidencia para la acción en Colombia. Evidencia reciente desde PROESA y sus implicaciones para la política pública”, presentada por Victoria Eugenia Soto, de PROESA – Universidad Icesi; y un panel de discusión sobre “Implicaciones de política pública: impuestos, mercados ilícitos y decisiones del consumidor”, con la participación de Blanca Llorente, de Fundación Anáas; Victoria Eugenia Soto, de PROESA – Universidad Icesi; e Ignacio Finot, de la Universidad Adolfo Ibáñez.
Evidencia sobre cigarrillos electrónicos y consumo dual
En su intervención durante el evento, Ignacio Finot, economista investigador del hub de evidencia científica enfocado en la investigación sobre impuestos al tabaco en América Latina, presentó los resultados de un estudio de elección discreta realizado en Colombia por Tabaconomía.
El estudio, aplicado a más de 5.000 fumadores y cerca de 500 no fumadores jóvenes, analizó la sustitución entre cigarrillos tradicionales y cigarrillos electrónicos en Argentina, Colombia y Chile, así como los factores que influyen en la decisión de consumo. Evaluó atributos como precio, sabores, percepción de daño (a sí mismo y a terceros) y facilidad de ocultamiento del consumo.
Entre los principales hallazgos, se destacó que el precio continúa siendo el principal determinante del consumo, lo que refuerza la relevancia de los impuestos como herramienta de política pública. Asimismo, los resultados muestran que los cigarrillos electrónicos no estarían sustituyendo al cigarrillo tradicional, sino que en muchos casos estarían funcionando como complemento, favoreciendo el aumento de fumadores duales en lugar de la cesación.
El análisis también evidenció la persistencia del cigarrillo convencional como el producto más valorado entre fumadores tradicionales, con un interés muy bajo en sustituirlo por las alternativas electrónicas. En paralelo, se observó que los sabores incrementan la valoración del producto, especialmente entre jóvenes y mujeres, lo que podría favorecer la experimentación en grupos que históricamente habían mantenido un nivel bajo de consumo.
inalmente, Finot subrayó que la percepción de daño influye en la decisión de consumo, aunque advirtió que las narrativas dintere “reducción de daño” no necesariamente se traducen en sustitución efectiva. A partir de estos resultados, enfatizó la importancia de fortalecer la política tributaria, avanzar en una regulación basada en evidencia y reforzar la vigilancia y trazabilidad del mercado.
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