Las enfermedades no transmisibles (ENT) fueron abordadas en la Reunión Anual 2026 del Foro Económico Mundial en Davos, particularmente en la sesión “Building Resilient Health Systems: A Dialogue on Non-Communicable Diseases”.
El diagnóstico compartido fue claro: tres de cada cuatro muertes en el mundo son causadas por ENT. El 80% de esas muertes se concentra en cinco condiciones: enfermedades cardiovasculares, cáncer, enfermedades respiratorias crónicas, diabetes y enfermedad renal crónica. Además del enorme impacto sanitario, estas patologías generan costos económicos significativos para los sistemas de salud y pérdidas de productividad.
Un punto central del debate fue que gran parte de esta carga es evitable. Cinco factores de riesgo incrementan de manera significativa la probabilidad de desarrollar una ENT, entre ellos el consumo de tabaco y alcohol, además de la mala alimentación y otros determinantes ambientales y conductuales. Según lo expuesto, hasta el 80% de las ENT podrían prevenirse con intervenciones adecuadas.
En este contexto se presentó el documento desarrollado por el World Economic Forum y la Partnership for Health System Sustainability and Resilience “Acting Early on Non‑Communicable Diseases: A Framework for Health System Transformation”, que plantea recomendaciones concretas para fortalecer la prevención y transformar los sistemas de salud desde un enfoque reactivo hacia uno preventivo.
Entre las herramientas destacadas se encuentran medidas fiscales sobre productos no saludables, incluyendo impuestos específicos al tabaco y al alcohol, en niveles suficientes para modificar patrones de consumo. El enfoque propuesto también considera la posibilidad de destinar parte de esa recaudación a programas de prevención, detección precoz y manejo integral de las ENT.
Las discusiones en Davos subrayaron que el envejecimiento poblacional y el aumento sostenido de los costos sanitarios reducen el margen de inacción. En este escenario, fortalecer la prevención y alinear la política fiscal con los objetivos de salud pública no es solo una opción sanitaria, sino una decisión estratégica para la resiliencia de los sistemas de salud.




















